Prospección arqueológica: Guía rápida para entenderla

Primero lo primero: tenemos que definir el significado de la palabra “Prospección”. Si buscamos en un diccionario, o, en Internet, encontraremos definiciones similares a esta: “Prospección es una noción que tiene su raíz etimológica en prospectio, un vocablo latino. El término se emplea para nombrar al estudio de un terreno para conocer sus características y analizar la posible presencia de recursos subterráneos, como petróleo, minerales u otros.” (definicion.de)

Por tanto, la prospección arqueológica se encarga de estudiar y reconocer la presencia de restos arqueológicos en un terreno, y es uno de los primeros pasos a realizar cuando se tiene interés por conocer si un lugar cuenta o no con vestigios, y si estos son lo suficientemente amplios y valiosos como para buscar financiamiento y ejecutar un plan de trabajo adecuado para actuar sobre él.

El descubrimiento de yacimientos y estructuras arqueológicos

El registro de estos lugares es una de las tareas más importantes del arqueólogo, ya que así se puede trabajar en la conservación y protección de los vestigios, sin embargo, es importante mencionar que el trabajo arqueológico NO sólo se trata de descubrir y gritar a los cuatro vientos la existencia de un nuevo lugar, monumento u objeto (al menos no en estos días), si no que es el inicio de un amplio trabajo de campo, laboratorio y gabinete que se encargarán de hablarnos sobre como era la vida en aquel lugar en sus años de gloria.

Es curioso pensar que muchos monumentos nunca se perdieron, ni fueron descubiertos por arqueólogos, ya que a veces, por casualidad y suerte, se han encontrado diversos objetos o restos tras iniciar trabajos de construcción (como recientemente el caso de restos de mamuts hallados durante la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía en el Estado de México). Sin embargo, los arqueólogos son los que se encargan del correcto registro sistemático de dichos yacimientos, por ende, para lograr la localización de yacimientos, se recomienda realizar un conjunto de actividades, tanto en tierra como en aire (si es posible).

INAH comenzará estudio multidisciplinario de yacimientos de mamuts en Santa  Lucía y Tultepec II, Estado de México

Algunos de los métodos de identificación de yacimientos concretos incluyen: Consulta de fuentes documentales como mapas, libros (históricos, religiosos, ficción), toponimias (significado del nombre de una ciudad, región o sitio).

Cada región plantea problemáticas diferentes, en diferentes años y estaciones, tanto como para explorar, como para considerar si es necesario retirar el material arqueológico. Es por eso que delimitar la región a estudiar toma mucha importancia para examinar la historia de la zona y familiarizarnos con trabajos arqueológicos previos, valorar el material superficial encontrado y considerar si ha sido alterado por los procesos geomorfológicos. También es importante considerar el tiempo y recursos disponibles y la dificultad real para registrar un área.

Se pueden identificar dos tipos de prospección: asistemático y sistemático.

AsistemáticoSistemático
Más simple e incluye recorrido a pie de cada zona del área.
Los resultados pueden ser erróneos.
El arqueólogo sólo se enfoca en las de zonas de materiales más ricas,
en vez de tomar muestras representativas del área en conjunto.
El área a estudiar se divide en sectores y estos se recorren sistemáticamente.
Es más exacto, es decir, nada queda sub o sobrerrepresentado.
Resultados más viables en proyectos a largo plazo.
Constante repaso de los planos.

La prospección es vital para el trabajo arqueológico, e incluso en algunos casos, sustituye la excavación. De hecho, esto es algo que esta tomando auge en algunos lugares debido a que la excavación siempre es destructiva por mas sistemática que se pretenda hacer. Sin embargo, algunas veces puede ser aconsejable la realización de pequeñas excavaciones o sondeos.

A todo lo anterior, se recomienda acompañarlo o precederlo, por medio de un reconocimiento aéreo para tener otra visión de un mismo espacio. Sin embargo, lamentablemente, por falta de recursos es común que esto no se realice, o simplemente no valga la pena el gasto para la zona en la que estamos, por lo que, otra vez, delimitar y realizar una buena investigación previa del lugar resulta valioso. Pero, si crees que una evaluación desde arriba no le caería mal a tu investigación, afortunadamente, gracias al uso de aplicaciones como Google Maps o Google Earth, puedes acceder a una vista satelital y destacar algún elemento que te llame la atención o que crees que no debería estar allí. Tal vez no tengas la calidad de imagen que desearías pero es una buena alternativa de inicio… ¡y lo mejor es que es completamente gratis!

El reconocimiento aéreo: Puede ser un factor importante para la selección y delimitación de un área para la prospección superficial y no sólo sirve para descubrir, sino para registrar e interpretar los cambios a través del tiempo.

La teledetección bajo la superficie

Esta es otra alternativa para una lograr una prospección más completa, y sin la necesidad de excavar. Se trata de técnicas no destructivas donde se usan dispositivos geofísicos de teledetección e implican el paso de diversos tipo de energía a través del suelo, con el fin de “leer” lo que se esconde bajo la superficie basándose en las anomalías encontradas por esta energía, o bien,  la medición del campo magnético terrestre y existen

• Métodos sísmicos y acústicos (transmiten energía al suelo golpeándolo).

• Ondas de radio e impulsos eléctricos (se emiten ondas de radio)

• Métodos de prospección magnética (alteraciones leves para la localización de arcilla).

• Detectores de metales.

• Radioactividad y dispersión de neutrones (sólo en capas de suelo muy fina).

• Prospección térmica.

• Análisis geoquímico (fosfatos en el suelo).

• LiDAR (detección por luz y distancia). Si deseas saber más sobre este interesante opción, te invitamos a dar click aquí.

Esta es una pequeña guía de lo que se hace, o se debería hacer, a la hora de realizar una prospección arqueológica. Dependiendo del país en donde te encuentres, será más fácil o más difícil acceder a alguno de los puntos antes señalados. Sin embargo, esto no es motivo para desanimarnos y claro que se puede lograr una exitosa tarea de prospección aun cuando no se pueda contar con un equipo de punta.

Bibliografía:

Colin Renfrew, Paul G. Bahn

1993 Arqueología: Teorías, métodos y práctica. Ediciones Akal. Madrid, España.