Los Toques Más Antiguos De La Humanidad

INTRODUCCIÓN

En la época moderna, desde el siglo XX, más o menos, ha habido una persecución en contra de las drogas y promulgando leyes que en el mejor de los escenarios trataban de regular el consumo, pero lo normal era que se prohibieran, satanizando su uso.

En la actualidad la relación de las personas con las drogas es muy variada, en estos tiempos se ha comenzado a abrir un debate sobre este tópico y nuestra relación con ellas.

Pero el uso de las drogas no es algo nuevo, en diferentes épocas de la historia humana se han utilizado con diferentes propósitos, ya sean: medicinales, rituales, entre otras.

RECUPERACIÓN DE INFORMACIÓN

La evidencia para poder recuperar información acerca del empleo humano de las drogas puede distinguirse en cinco tipologías según Samorini (2016):

1) Evidencia directa: Esta es la que puede llegar a encontrarse en excavaciones arqueológicas, por ejemplo, ofrendas fúnebres de cáñamo, es decir hallazgos arqueobotánicos.

2) Evidencia química: Son los principios activos que se pueden encontrar en tejidos orgánicos como cabello, huesos, entre otros, al igual pueden ser reconocibles en hallazgos materiales como cerámicas o tejidos.

3) Parafernalias: Esto es referente a los instrumentos empleados, por ejemplo: una pipa para fumar.

4) Evidencia iconográfica: concierne a la representación en pinturas.

5) Evidencia literaria: Referente a los términos y menciones asociadas a las drogas con los escritos antiguos.

IRAK

No solo los homo sapiens hemos consumido plantas para disfrutar sus efectos psicoactivos, en el yacimiento neanderthal de Sahanidar IV (Irak) que se fecha en torno al 48.000-46.000 a.C., se localizaron restos de polen de una planta llamada Ephedra altissima L: esta planta tiene como parte de sus componentes la efedrina un alcaloide capaz de provocar en el sujeto efectos semejantes a las anfetaminas, es decir capacidad para aumentar la actividad cerebral, la energía física o generar un sentimiento de euforia e incluso en algunas zonas de la región se emplea como psicoactivo (Becerra, 2006

AFGANISTÁN, ASIA Y EURO-SIBERIA

El estudio del origen del cáñamo o cannabis se cruzo una problemática ya que no se sabía si era una sola especia o varias, finalmente se reconocieron tres distintas especies con tres diferentes orígenes: Afganistán, Asia y euro-siberiano.

Datos recientes datan que en sitios de Japón y China se encuentra evidencia de esta droga alrededor del 4,000 a.C., (Matsui and Kenehara, 2006) mientras que en territorios europeos los datos más antiguos datan del 5,600 a.C., encontrados en el sitio de Alkali (Estonia) (Poska and Saarse, 2006).

MESOAMÉRICA

Los hongos en la sociedades precolombinas fue un factor muy importante en ceremonias y rituales. Tanto fue así que el culto a los hongos sagrados se extendió desde el valle de México a toda américa central, con una antigüedad estimada en al menos 3,500 años. Algunos ejemplos lo podemos ver en el hongo psilocybe cubensis el cual los mayas consumían y denominaban “Káizalaj Okox” y los mexicas lo llamaron “Teonanacatl”, el consumo de estos hongos se extendió también a los huastecas, totonacas, mazatecas y mixtecas (Carod-Artal, 2011)

CONCLUSIÓN

Durante la historia de la humanidad las drogas han sido un elemento muy presente, jugando un rol importante en el moldeo de la sociedad, los hongos y las plantas que contienen sustancias alucinógenas han sido altamente estimados. Estos fueron centrales a los conceptos de salud, espiritualidad y bienestar, es algo a lo que las personas hemos estado ligados desde tiempos inmemoriales, y que seguiremos estándolo y hay que reaprender a convivir con estos elementos de una manera saludable.

Referencias:

Carod-Artal, F. J. (2015). Alucinógenos en las culturas precolombinas mesoamericanas. Neurología30(1), 42-49.

Romero, D. B. (2006). Las formas habituales de consumir drogas en la Antigüedad a partir de la obra de Porfirio” De abstinentia”. Faventia28(1-2), 67-78.

Samorini, G. (2016). Las fechas más antiguas de la relación humana con las drogas. Cultura y Droga21(23), 91-113.