La vida de lxs arqueólogxs queer ¿Positiva?

A lo largo de las últimas décadas, la visibilidad de la comunidad LGBTIQ+ ha conducido a normalizar y aceptar las diferentes expresiones de género y sexualidad en nuestra sociedad contemporánea, abriendo la puerta a lo queer.

Si bien es cierto, la comunidad LGBTIQ+ ha tenido grandes victorias en países desarrollados en el marco legal, aun falta mucho por trabajar, ya que la aceptación de personas queer no siempre es positiva.

En el mundo académico, existe un discurso en los trabajo de investigación que adoptan tanto perspectivas de genero como postmodernistas. Sin embargo, estas no siempre están de la mano con la vida real, por lo que encontramos una contradicción entre lo que se escribe e investiga, y lo que se aplica en la sociedad.

Halperin en su libro “San Foucault: para una hagiografía gay narra brevemente sobre lo siguiente:

“adquirir y mantener la autoridad para hablar, ser escuchado y ser tomado en serio sin negar o poner entre corchetes [nuestra] homosexualidad. No se trata solo de salir pública o visiblemente; se trata de poder idear y preservar una conexión positiva y no demonizada entre [nuestra] homosexualidad y [nuestra] autoridad académica o crítica.”

Halperin 1995

Con esto ultimo en mente, el propósito de este post es visibilizar el trabajo de la comunidad LGBTIQ+ desde las trincheras de la arqueología y entender como la teoría queer ha desarrollado una discusión sobre la identidad de genero en el pasado y como mas recientemente se ha traslapado esta discusión a otras áreas.

La aceptación de un cuerpo académico diverso

Diversity: Pride in science : Nature News & Comment
Ilustracion creada por Denis Carrier

Académicamente hablado, la introducción de una perspectiva queer ha sido aceptada y empleada de buena manera, abriéndose centros de discusión – tales como la creación de  Queer Archaeology Interest Group de la SAA – y una mejor difusión e interpretación de casos no heteronormativos. Sin embargo, ¿Cómo es la convivencia entre lxs arqueólogxs queer y la investigación?

La relación entre queerness y el trabajo arqueológico va mejorando cada día, donde el pensamiento postmodernista tuvo un gran impacto en las ciencias sociales durante la década de los 80s y 90s, incluyéndose la arqueología, la cual, en su aparato teórico y metodológico, adoptó muchas de estas perspectivas consideradas como nuevas.

Sin embargo, esto no significó una inclusión y aceptación de un cuerpo académico abiertamente gay o lesbiana, si no, que este tipo de reacción no es el resultado de ser indiferente a las cuestiones de género, más bien:

“(…) se deriva de una regla social no hablada por la cual los hombres y mujeres homosexuales académicos se ven obligados a mantener una autoridad para actuar negando o minimizando su sexualidad”

Downson, 2000

A pesar de que, como arqueólogos y trabajadores de un área social* (en algunas partes del mundo), esta actitud hacia lo diferente a lo propio debería ser inexistente, pero podemos ver que, a pesar de que se ha expandido su aceptación, aún no llegamos a un grado adecuado.

Como hemos comentado anteriormente, el trabajo de un arqueólogo es el estudio de los restos materiales dejados por poblaciones del pasado, para poder así llegar a interpretaciones acerca de la vida en el pasado.

Al trabajar usualmente con culturas antiguas, se tiene que ser muy abierto a diferentes perspectivas y expresiones del pasado, al estas no siempre coincidir a las que estamos acostumbrados.

Pero, si nos preocupamos por mantener nuestro pensamiento individual alejado de lo que interpretamos, ¿por qué no siempre hacemos lo mismo con nuestros colegas LGBTQ+?

El ambiente arqueológico para personas queer

Illustration of explorer with rainbow flag
Ilustracion tomada de Alan Greaves en Chasing Rainbows: The Search for Gay Material Culture

Varios arqueólogxs han dado un paso adelante y explicando lo que ellxs han vivido en cuanto a su interacción con la academia o con las personas con las que conviven en campo, expresando cómo han tenido que ocultar cierta parte de ellxs para poder encajar o ser respetadxs dentro del contexto social donde se encuentren.

Arqueólogxs en relaciones homosexuales han hablado acerca de cómo su sexualidad ha afectado la manera en la que son percibidxs por sus colegas o compañeros de campo. Teniendo en cuenta que el trabajo de campo puede llegar a ser odioso y molesto por el machismo y sexismo que se sigue visualizando en el área, siendo excluidos de varios aspectos de la arqueología en algún momento.

De igual manera, se ha hablado cómo, por el machismo y sexismo, varios arqueólogxs han estado cerca de dejar la arqueología, por lo que se ha hecho una llamada de atención para obtener narrativas acerca de experiencias queer en la arqueología.

Experiencias negativas

Carla Hernández, una arqueóloga que adora el trabajo de campo, comenta en un blog su experiencia, explicando que ella es bisexual y está casada con una mujer, la cual la ha llegado a acompañar a sus trabajos de campo en los Andes Peruanos. Estos pueblos suelen tener menos de 300 personas, llegando a ser pueblos fantasmas de 8 a.m a 4 p.m, siendo el momento el día donde las personas salen a trabajar en su tierra.

A pesar de tener una buena relación con los trabajadores, unas preguntas que siempre llegan son “¿Tienes hijos?” y “¿Dónde está tu esposo?”, respondiendo con facilidad a la primera un no, sin embargo, la segunda es la difícil, ya que, si responde sinceramente, diciendo que tiene una esposa, la perspectiva de estas personas acerca de ella puede cambiar, perdiéndole respeto o pudiendo dejar de querer trabajar con ella, por lo que su instinto es quitarle una “a” al nombre de su esposa, y volverlo un “Gabriel”.

“Como arqueólogo, me han defraudado compañeros, colegas y amigos que dicen ser aliados liberales. He visto hombres asumir un paso afeminado por algunas risas. Una vez escuché a un colega cuestionar la “hombría” de los hombres trans. En el campo, formas sutiles de homofobia afloran en microagresiones. Las asignaciones de vivienda en el campo y la escasez de baños neutrales en cuanto al género en las conferencias condenan al ostracismo inconscientemente a los arqueólogos trans y queer de género. Con el tiempo, todas las pequeñas cosas se suman.”

Arjona, 2015, en Dylla et al., 2016

Experiencias positivas

Por otro lado, hablado de la comunidad trans y de una experiencia positiva, tenemos a Anna Marie Prentiss, quien nos habla en un blog acerca de su transición mtf y su experiencia durante los primeros meses de ésta. Le tocó un proyecto de recuperación con una tribu Nativa Americana en el estado de Montana, donde su equipo de trabajo eran miembros de la tribu que nunca había conocido. Anna se vistió como usualmente, pero al estar a los inicios de su transición, su identidad de género nunca fue discutida.

Un día, le dió un malestar intenso, que la llevó a descansar y recuperarse, mientras su equipo de trabajo explicaba que se había sentido mal por haber roto un protocolo tribal que prohibe a mujeres manipular el equipo de caza de un hombre, y ella, al haber tocado una punta de proyectil, se causó una crisis espiritual. Esta explicación de los trabajadores, le dió a entender que desde un principio supieron que ella se identificaba como mujer, dándole una calma al ser aceptada en todo momento.

Y todo esto, ¿A qué lleva?

File:Wikipedia For peace in Vienna 2019 by Mardetanha 0584 28.jpg
Fotografia del Europride 2019

A pesar de que lentamente nos vamos a abriendo hacia una arqueología más inclusiva, podemos ver que en realidad el campo de trabajo está dominado por machismo y sexismo, donde se espera que los hombres hagan el trabajo de campo y las mujeres den clases (aquí incluyendo factores de feminismo), donde la homofobia es una forma de descartar parte del trabajo y la candidatura a cargos profesionales tanto de mujeres como de hombres queer.

Mi estatus marginal en un mundo heterosexual, sin embargo, me deja sensible a otros estudiantes marginados, particularmente a los que son homosexuales, y para ellos soy un punto de referencia. (…) (el resto de los estudiantes) deciden alejarse de mi fuera del salón de clases.

She, 2000

Lo que nos queda por hacer, es ser más abiertos a este tipo de pensamientos, dejar a un lado a la heteronormatividad tanto en el contexto estudiado como entre nuestros colegas, y continuar con la aceptación de la identidad de género y sexualidad de los que nos rodean.

No es suficiente hablar de inclusión, si no, es necesario aplicarla y apuntar cuando no sea respetada.

Si quieres saber más historias de arqueólogxs queer, te recomendamos darle click aquí.

Y tu, ¿Tienes una experiencia similar?

Escrito por:
Mariana Collado
Anuar Barajas

Referencias:

Blackmore, Chelsea , Leslie Drane, Richard Baldwin, y David Ellis

2016 Queering Fieldwork. Difference and Identity in Archaeological Practice.The SAA Archaeological Record 16(1):18-23

Danis, Annie

2016 Making a Place in the Field. A Report From the First Queer Archaeology Interest Group Forum. The SAA Archaeological Record 16(1):37-39

Downson, Thomas A.

2000 Why queer archaeology? An introduction. World Archaeology 32(2):161-165

Dylla, Emily, Sheena A. Ketchum, y Carol McDavid

2016 Listening More and Talking Less. On Being a Good Ally.The SAA Archaeological Record 16(1):31-36

Halperin, D. M.

1995. Saint Foucault: Towards a Gay Hagiography. New York: Oxford University
Press.

She

2000 Sex and a Career. World Archaeology 32(2):166-172.