Gato: ¿Domesticado o arrimado?

Es en realidad reciente la atención que se la ha brindado al gato doméstico (Felis catus) en las investigaciones arqueológicas, sobre todo en lo que respecta a su domesticación.

Todo este proceso de domesticación llama la atención por sus peculiaridades.

tendió formar un vínculo con este animal para su favor como lo hizo con otros – Como los cerdos, por ejemplo – sino que simplemente toleró la presencia de los gatos por el beneficio que le representaba a sus reservas de granos.
Y es que, los gatos simplemente no reúnen las características comunes que suelen tener los animales domesticados: son seres solitarios, territoriales, casi exclusivamente carnívoros e increíblemente testarudos y con pocas intenciones de seguir órdenes. A diferencia de los perros, que deben su transformación de lobos (Canis lupus) a lo que son actualmente, es decir: Están acostumbrados a vivir en manada, tienen la habilidad para procesar el almidón y pasaron por el proceso de la selección artificial.

  Pero realmente ¿Desde cuándo nos acompañan estos amigos peludos?

La idea más extendida es que los antiguos egipcios cuando empezaron a desarrollar la agricultura y empezaron a guardar su excedente en silos o graneros, comenzaron a atraer roedores, estos a su vez atrajeron a gatos salvajes y el resto es historia (Una historia de aproximadamente 10 000 años).
Sin embargo, la evidencia más temprana de una relación íntima entre un gato y un humano se encontró en la isla de Chipre en una tumba de más de 3700 años de antigüedad. En esta, cerca de lo que originalmente era la cabeza del individuo, se hallaron los restos de un gato de aproximadamente ocho meses de edad. Este hallazgo del 2004, desbanca por completo todas las hipótesis sobre que la domesticación del gato, por mucho amor que le tuvieron, empezó en el Antiguo Egipto.

Esto claramente avivó varias preguntas: ¿De dónde vienen los primeros gatos domésticos? ¿Cuál especie de gato silvestre fue el que empezó todo?

Para contestar estas preguntas, un investigador, Driscoll, preparó una muestra genética de 979 gatos silvestres y domésticos de diferentes partes del Viejo Mundo: El Sur de África, Azerbaijan, Kazakhstan, Mongolia y el Este Medio. Luego de identificar el linaje de cada uno se encontró que realmente no había mucha diferencia entre uno silvestre y uno hogareño ¡Incluso la muestra de un gato británico era prácticamente idéntica a la de un gato salvaje encontrado en el desierto de Israel!

A pesar de que la forma en la que se relacionó con el ser humano no fue la más ortodoxa, es imposible negar la evidencia de que el Felis silvestris lybica es el antepasado inmediato del gato doméstico. La domesticación de este felino sigue en proceso, muy probablemente en miles de años se observen gatos que no se parezcan en nada a los que conviven con nosotros; no obstante, de algo no hay duda: los gatos siguen siendo los dioses entre los mortales, no importa si es en Internet o en una estatua de Bastet.


Referencias
Axxelson, Erik, Abhirami Ratnakumar, Maja-Louise Arendt, Khurram Maqbool, Matthew T. Webster, Michele Perloski, Olof Liberg, Jon M. Arnemo, Åke Hedhammar y Kerstin Lindblad-Toh
2013    The genomic signature of dog domestication reveals adaptation to a starch-rich diet. Nature. 495: 360–364. DOI: 10.1038/nature11837, accedido el 4 de febrero de 2021

Driscoll, Carlos
2009    The taming of the cat. Scientific American. (300), 6: 70-75. DOI: 10.1038/scientificamerican0609-68, accedido el 27 de diciembre de 2020