El Hombre Prehistórico Cazador… ¿o Presa?

En la actualidad tenemos muy presente el concepto de que nuestros antepasados prehistóricos (todos los homínidos anteriores a los Homo Sapiens) eran unos osados cazadores que arriesgaban sus vidas para pelear contra animales mucho más grandes y peligrosos para así obtener carne para el grupo con quienes habitaban.

Si bien, esta percepción ha sido muy difundida en libros, películas y en muchos otros medios de difusión, la realidad es que no hay mucha evidencia que apoye esta idea.

Muy probablemente esto surgió como una manera para engrandecer al ser humano ya que, a pesar de que no se trata directamente de nosotros sino de de nuestros antepasados, resulta un poco penoso pensar que no siempre fuimos la especie dominante en la Tierra, sino que hace cientos de miles de años éramos una opción más para la cena de un animal verdaderamente salvaje. Sin embargo, tal vez esto no sea lo peor, quizás habrá alguien que piense: “Ok, fuimos comida de tigres dientes de sable en el pasado, ¿y qué?”, pero has pensado: Si no se cazaba a los animales… ¿Cómo se obtenía la carne para consumo?

La respuesta podría dejarte impactado: Muy probablemente era adquirida de animales muertos.

¿De dónde surgen estás hipótesis?

Australopithecus afarensis

Charles Darwin fue el primero en proponer la caza como el catalizador que encausó la selección al engrandecimiento del cerebro, empleo de utensilios, reducción de caninos y el bipedismo. Esta hipótesis agarró aún más fuerza cuando Raymond A. Dart descubrió los restos del Australopithecus y acomodó sus interpretaciones según la visión de Darwin, debido a huesos de este homínido mezclado con los de otros animales.

Sin embargo, esto sólo fue un modo de interpretar el hallazgo pero NO significa que así hayan ocurrido las cosas, de hecho, nunca se ha demostrado en el registro fósil evidencia que apoye la idea de los primeros homínidos como cazadores.

Hay muchos factores a considerar que botan la hipótesis del Australopithecus como cazador y apoyan la idea de homínidos carroñeros . Primeramente, y el más obvio, es su nada imponente y pequeño físico, además de que sus largos brazos indican que vivían en los arboles. Aunque contaban con primitivas herramientas de piedras, tales como raspadores toscamente desbastados, martillos, pedruscos y cantos rodados, estas no eran armas y pudieron servir más bien para raspar o despegar la carne de los huesos de animales muertos. Esto se puede confirmar gracias a datos arqueológicos de huesos con marcas de dientes de carnívoros y con incisiones producidas por descarnar y desarticular la carne con herramientas, así como evidencia de huesos machados para extraer el tuétano.

Otros puntos a considerar es que, para el homínido diurno, sería difícil conseguir carroña en espacios abiertos, principalmente por la búsqueda de un animal muerto, previamente devorado por el depredador, así como la competencia con otros animales con costumbres carroñeras. Muy probablemente, los bosques y malezas de las riberas fluviales parcialmente arbóreos resultaron atractivos para los homínidos bípedos. Además, se gasta menos energía en comparación de la caza y se evita exponerse en situaciones de peligro que pudiesen atentar contra la vida del homínido.

Casos posibles de carroñeo en homínidos:

1; Sobras dejada por los otros animales (abundante en época de secas ante la falta de vegetales )

2; Despojos dejados por leopardos (tanto en suelo como en la copa de los árboles)

3; Poco interés por restos dejados en campo abierto (llegaban primero animales más capaces o riesgos de ser devorados al no tener a donde huir).

4; Ahogamientos o muertes por inanición (algunas pondrían en riesgo la vida del homínido).

La etología, estudio del comportamiento de los animales al aire libre o en cautiverio, también ha aportado valiosa información al tema. Se ha demostrado que chimpancés cazan y arrebatan de leopardos los restos de sus cacerías, lo que abre la posibilidad que este mismo comportamiento se haya desarrollado en los homínidos, así como cazar presas más pequeñas a ellos (rasgo presente en los chimpancés).

No sólo los animales continúan con este comportamiento de comer la carne dejada por otro depredador, existen aún en la actualidad, grupos humanos que obtienen carne a través de la carroñeo, como los naturales de las etnias hadza y san en el África subsahariana.

Lewis Binford, un conocido arqueólogo norteamericano, apoyaba la idea del carroñeo como medio para la obtención de carne. Él creía que incluso en los tiempos del Homo Habilis (que habitó África hace aproximadamente 2,4 a 1,5 millones de años), la evolución no habría llegado a la caza ni a la repartición (ya que el carroñeo no pudo haber proveído excedentes de carne para repartir) y que los homínidos aprovechaban escasos restos abandonados por carnívoros más capaces. Sin embargo, no rechazaba del todo la hipótesis de la caza, sino que la consideraba algo más “nuevo”, encajándola en los últimos 100,000 años.

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Bibliografía:

*Barrera Luna, Raül
2012 La carne: carroñeo y evolución. Revista de Clasesdehistoria, Artículo número 277:2-16. Universidad
Autónoma de Barcelona

*Blumenschine, Robert J., y John A. Cavallo
1992 Carroñeo y evolución humana. Investigación y Ciencia 195:70-77

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